En el municipio de Caicedonia, sobre el río Barragán y bajo el control y seguimiento de la CVC, la empresa Arisol demuestra que la extracción de arenas y gravas puede desarrollarse de manera responsable y en armonía con la naturaleza. Gracias a un modelo de operación de bajo impacto y al cumplimiento de la normatividad ambiental, la planta se ha consolidado como un referente de minería responsable en el límite entre el Valle del Cauca y el Quindío.

Desde el año 2006, Arisol ha trabajado de forma articulada con la autoridad ambiental, garantizando que el desarrollo económico de la región no comprometa la riqueza natural ni el bienestar de las futuras generaciones.


Conservación, buenas prácticas y protección del río Barragán

Uno de los principales compromisos ambientales de Arisol es la destinación del 27 % de su predio como Reserva Natural de la Sociedad Civil, un espacio que protege bosques nativos, guaduales y árboles de gran dosel como el caracolí, los cuales conforman corredores biológicos que sirven de hábitat para especies como el mono aullador y otras formas de fauna silvestre.

Para reducir los impactos sobre el río Barragán, la empresa implementa el método de “raspado de barras”, una técnica que se realiza únicamente durante la temporada seca, por menos de 90 días al año, y exclusivamente sobre playas secas. Este procedimiento evita la intervención del cauce húmedo, minimiza la turbidez y protege el ecosistema acuático.

La experiencia de Arisol evidencia que es posible equilibrar la actividad minera con la conservación ambiental cuando se aplican buenas prácticas, se cumple la normativa y existe un trabajo permanente con la autoridad ambiental. Este modelo reafirma que el desarrollo productivo y la sostenibilidad pueden avanzar de la mano.

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